Parece que queda mucho para septiembre, pero en Librería Cervantes (Mondéjar, Guadalajara) ya hemos comenzado a dispensar los libros de texto de muchas localidades, pero ¿por qué?

 

El año pasado podemos decir que no es que fuera mucho más tardío, pero sí que es cierto que desde luego no tan temprano. La razón es, simple y llanamente, porque las becas de la comunidad van a amontonar una cantidad ingente de pedidos que puede provocar una masificación difícil de digerir. Es por ello que hemos querido quitar de encima todo lo que no esté dentro de la posibilidad de becas, es decir, todo infantil, primer ciclo de primaria y, en casos muy concretos, los bachilleratos o módulos. De este modo, conseguimos que no se junten los pedidos de unos y otros, logrando que se haga más escalonado, debido a que la resolución definitiva de las becas hará un efecto llamada urgente a encargar los libros con mayores prisas. Finales de julio resolución de Primaria y finales de septiembre para Secundaria.

 

Ya conocemos cómo funcionan las administraciones (lentas……lentas…..lentas). Por eso criticamos que, este año, no se haya procedido a conceder las becas como se hizo durante el curso pasado, ¿pero por qué lo han cambiado si tan bien funcionó? Pues por la sencilla razón que, la comunidad, no desea quedarse con excedente de material curricular para cubrir a los alumnos becados, es decir, que si un alumno es becado pero ya ha comprado los libros, con el sistema de la pasada campaña, solo tenía que esperar al ingreso del importe por parte de la comunidad, cuando ahora debería esperarse al 30 de septiembre y, si no quisiera y los hubiera comprado, rechazar la beca, dado que se vería obligada la administración a quedarse con unos libros a final de curso que ya no necesitaría cubrir, produciendo así un excedente (menos en 2º y 4º de la ESO que sí que los necesitaría al no existir del año anterior). Posicionándonos como contribuyentes, hay que reconocer que es de gran lógica el no malgastar un futurible caso de beca si luego al final no se necesita (dado que ya hay juegos de libros de 3º a 6º de Primaria y en 1º y 3º de la ESO, quizás suficientes, aunque quizás no). Posicionándonos como en pro de los estudiantes y padres, hemos de reconocer que es una locura absoluta, y explicamos el porqué:

 

Con ejemplos prácticos, todas las librerías se comienzan a deshacer ya de los libros en pleno septiembre. Si no has reservado con señal un libro, puede que sea vendido si no acudes en cortos plazos a por él. La razón no es otra sino por los márgenes que dan las distribuidoras y editoriales para las mismas. Octubre ya es el final de la temporada que comienza sobre junio, por lo que los que no hubieran devuelto sus libros (a librerías nos referimos), pueden quedarse con ellos de recuerdo como unos bonitos, prácticos y educativos pisapapeles. Con esto, las editoriales comienzan a echar sus cuentas de los ejemplares que necesitan volver a editar o los que no (y, después de explicar esto, entenderán que también es de una lógica aplastante). Supongamos que una editorial realiza una tirada de 100.000 ejemplares del libro de texto de Lengua Castellana. Este libro se agota en Julio y lo tienen que volver a editar. Pocas editoriales habrá que se nieguen a reimprimir un libro a mediados de una campaña, puesto que les queda otra media para seguir sacándolo, pero ¿qué ocurre si es en septiembre cuando se da la falta de Lengua Castellana? Las editoriales tienen un cálculo de lo que les pueden devolver. Si han vendido 200.000, pueden sospechar que les pueden devolver un 10% (por ejemplo), por lo que la devolución sería de 20.000 ejemplares, entonces ¿por qué van a reeditar 100.000 ejemplares de un libro en septiembre cuando esperan recibir 20.000 de las devoluciones de octubre? He ahí la preocupación por las becas de Secundaria que se resuelven a últimos de septiembre. ¿Qué va a ocurrir con los alumnos que estén becados y no tengan libros? ¿Podría dilatarse hasta noviembre? Sí, lamentablemente sí.

 

Hay que reconocer que es muy difícil acordar algo que pueda dejar cómodas a todas las posturas, pero sinceramente, creemos que ésta es la que más incomoda al grueso de esta ecuación: alumnos y padres. Veremos a ver cómo se resuelve esta temporada, pero la cosa pinta que se juntará finalmente con el puente de noviembre para muchos alumnos. Por lo demás, padres de alumnos de infantil y primer ciclo de primaria, venid rápido a recoger vuestros libros. A finales de julio primer efecto llamada por las becas de Primaria. ¡Menos mal que ya tenemos la piel curtida!